Peculiar mundo y vigorosa música es lo que espera a todo aquel que se adentre en el ambiente de una banda que puede combinar con facilidad pasmosa en sus canciones un mundo bastante negro pero que lleva dentro una carga de locura que lo hace tan trepidante como debe ser la caza de un zorro en un bosque lleno de presencias acechantes.
A O´Death les puede diferenciar de otros grupos con una base muy similar, algo que veo más allá de lo musical. Y es que muchas veces noto en su música algo tan imaginativo que es difícil de definir, a pesar de que tienen unos instrumentos en sus manos que son pura artesanía, alejada de conceptos etéreos e inalcanzables. Es tal vez esa conexión de dos mundos que se aparecen tan dispares, lo que les transforma en un derroche de vitalidad en estado puro.
Pero vayamos por partes. Hace tiempo cayó en nuestras manos su segundo álbum “Head Home” que no tiene desperdicio. Allí, veía una influencia grande de Tom Waits. Y aseguro que no es gratuita, Hay ritmos tan extraños y originales como los que éste crea, a base de cristales rotos y un sinfín de instrumentos casuales creados por las demenciales mentes de estos músicos. Pero no nos centremos demasiado en un disco que da para un reportaje. Nos acercamos a este segundo álbum en busca del desarrollo de unos tipos que ya habían demostrado una personalidad fuera de toda duda. Y es posible que el factor sorpresa no esté ahí pero han creado una grabación diferente, con sus señas de identidad y que creo un logro desde el mismo momento en el que, según el momento en el que te encuentres, rivaliza con su antecesora. Es decir, a mi parecer no hay un “uno mejor que otro” a pesar de que esa sorpresa del disco inicial no esté.
En mi caso lo compensan con el asombro de conseguir un álbum que es mucho más desquiciado, no ya en la música propiamente dicha si no en la forma de tocarla. Si, tengo que decirlo, su violinista Bob Pycior, me tiene anonadado. Creo que a veces, se olvida de afinar el violín. ¡ Y da lo mismo! No me extraña que en su tercera grabación
ese sonido “ a la Waits” haya casi desaparecido ( y digo casi porque su vocalista canta de una forma muy parecida en “On an Aching Sea”, por ejemplo). El mismo tipo que se encargaba de las percusiones en aquel disco tiene que quedar hecho fosfatina después de repasar las cuerdas de su instrumento de forma tan salvaje.
Por supuesto, eso quiere decir que la banda al completo debe seguirle en esta andadura por tan apartados parajes y así, los violines que en su anterior obra recordaban en algunos momentos a Waterboys, se han transformado en una banda al completo que por su actitud y forma de tocar se pasa a The Pogues.
Pero claro, aquí no hablamos de una banda con raíces irlandesas. De hecho, escuchándoles tampoco diríamos que han salido de Nueva York. No, poseídos por algo que tal vez solo lo puede dar el bourbon o el mezcal en cantidades industriales producido en el profundo sur, facturan una canción como “Lean-to” transformando una canción de desamor en lo más parecido a un exorcismo, eliminando al demonio a base de gritos tabernarios acompasados , golpes de cuerda estridentes y baquetas desaforadas. Casi dos minutos arrebatadores que te hacen perder el resuello y que enlazan directamente con los irresistibles banjos de la primera canción del disco “Lowtide”. Y si no, probad a oírlas en ese orden.
Tal vez sean estos momentos tan extremos mezclados con algunos pasajes lacónicos, tenebrosos a veces y relajados que duran un santiamén lo que aporta ese toque extraño y atractivo, haciendo de él ese algo antes comentado que parece estar fuera de la propia música.
Tan solo quería llamar la atención sobre otro punto: su cantante. Verdaderamente, desde la primera vez que lo oí su voz no me pareció especialmente melodiosa. Más parecido al cruce entre un graznido y el maullido de un gato al que se le pisa la cola, tal vez si es oído en ciertas circunstancias puede resultar evocadora y hasta envolvente, haciendo de ella un instrumento personalísimo, adecuado y que, está claro, O´Death perderían buena parte de su grandeza si no fuese por aquella. En el caso de esta última grabación, gana en contundencia, tal vez perdiendo en matices, al igual que el resto de la banda, pero logrando dar ese aire diferente.
Un grupo que es una experiencia y que espero goce de una oportunidad bien grande en esto de la música. Aunque la verdad es que me parece que a ellos, eso les importa un pimiento.
Asierejé.